Fósiles
Tengo que encontrar una caracola gigante. La busco como material complementario para un cuento-actuación que tengo que llevar a cabo con mi hijo. Encontrar esas cosas es relativamente fácil, lo difícil es sacar el tiempo para comprarlas, preparar el cuento, hacer fotocopias y diseñar una representación aceptable ante un grupo de niños de cuatro años. Es lo bueno de los hijos, que poco a poco van conquistando tu tiempo y tu mente. No hay escapatoria, bueno sí, la hay, pero no es elegante ni responsable, así que tienes que trabajar para ellos y aceptar que ese es tu destino. Aceptar eso, no siempre es fácil. Veo algunos padres que exigen tiempo para ellos, sin darse cuenta que los niños son producto de nuestra voluntad y a veces de nuestro capricho. Ellos están en este mundo por nuestra culpa y ahora nuestra penitencia es educarlos, pero sobre todo dedicarles tiempo. Todo el tiempo del mundo y un poco más para tareas extraescolares. Por eso hay que conseguir aceptar nuestro destino de padres y madres a tiempo completo. Hay que aceptarlo y disfrutarlo. Dentro de unos años, quizás no muchos, nuestros hijos no querrán hacer casi nada con nosotros, como mucho querrán que seamos sus taxistas y bancos particulares. Es una frase manida, pero no por ello menos cargada de verdad. Todo lo que no hagamos ahora, se quedará sin hacer, se quedará sin sentir y se quedará sin vivir. Así que yo busco caracolas por todos lados, caracolas gigantes que me permitan esconder un superhéroe de ficción que forma parte de nuestro imaginario familiar. Crear cosas en familia es agradable. Da igual si son galletas, pasteles, cuentos o viajes.
Casi todas las cosas que se hacen, se sufren durante un tiempo, pero se recuerdan el resto de la vida. Los hijos son como la mili de antes, que todo el mundo se quejaba de ella, pero de la que seguían hablando cuarenta años después. A mí me encanta colaborar con mi hijo en todas sus obsesiones, en todas sus aventuras y todos sus descubrimientos. Puedo hacerlo ahora porque es pequeño, pero cada día que pasa es más autónomo y quiere descubrir las cosas por su cuenta. Dentro de poco, casi ya, se acaba el periodo de carencia que te conceden los hijos y entraremos en otra fase, quizás más liviana, pero distinta para bien o para mal. Así que hay que sacar fuerzas y renunciar a nuestra propia individualidad por un tiempo. Para buscar caracolas con tu hijo, cambiar pañales, preparar comidas, dormir poco, viajar menos, salir casi nada y en cierto modo cederles el testigo de la vida. En fin, que esto es lo que hay, y cualquier otra cosa, es solicitar hora con los problemas posteriores, que de todas formas van a llegar solos. En cuanto compre la caracola, quizás toda la familia nos mudemos a su interior. Seremos una unidad familiar calcárea, pero no por ello fosilizada en el pasado. O quizás sí, seremos fósiles felices navegando en caracolas.
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4 comentarios a este post.
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Jose Luis Saorín
Biblioactiva » Todo lo que no haga ahora, se quedará sin hacer, se quedará sin sentir, se quedará sin vivir…
Escribió esto...[…] No echo de menos salir, no me importa no dormir más de dos horas seguidas, me da igual no viajar, no añoro mi antigua vida porque prácticamente no la recuerdo, pero lo que peor llevo es no poder leer sin que un llanto de Rafa haga que arroje el libro al suelo y me precipite hacia la cuna. Pero después de leer el post de esta semana de Jose Luis Saorín, ya no me importa no leer. Seguiré intentándolo, pero no creo que me lamente por no poder hacerlo con la asiduidad y avidez que lo he hecho hasta ahora. La lectura se puede dejara para otro momento, pero hay cosas que no me puedo perder por estar leyendo. […]
Mònica
Escribió esto...Es excelente encontrar unos padres que gusten de compartir todo el tiempo posible con sus hijos; que disfruten de este tiempo y que lo añoren cuando ya sea pasado.
En los tiempos que estamos viviendo (en que todos vamos atareados arriba y abajo, en los que parece que la conciliación de la vida laboral y la familiar tenga que pasar por la destrucción de un tiempo mágico, el tiempo de la infancia), es fenomenal que existan padres como éstos.
Enhorabuena por ser así!
Mònica
El racó de la biblioteca
http://phobos.xtec.cat/ceipmdremei-alcover/biblioteca/
Gonzalo
Escribió esto...Vengo por la pista de Clara y en una situación muy parecida, y me alegra encontrar argumentos en favor de lo que uno cree, o quizá más sencillamente sentir que hay otros en lugares parecidos que se resuelven por decisiones similares; porque hay momentos de vacilación en los que, por ejemplo, el esfuerzo empeñado en abrir un determinado camino se gira y te pregunta que para qué lo hiciste si ahora piensas dejarlo correr.
Dulce
Escribió esto...Llegué aquí al leer a Clara. Al terminar de leer me di cuenta que llegué porque la energía que emana tu texto, el imán de tus palabras atrajo a mi corazón. Mi hijo tiene 3 años y entiendo, comparto y creo en cada una de las ideas que has plasmado en esta entrada. Me voy a leer aventuras para él, cubriéndome con la sábanas y bajo la luz de la linterna…ése será mi regalo de buenas noches para mi hijo.